Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Ráfagas de Progreso

Ráfagas de Progreso

Tanto en Chile como en el resto del mundo, los aerogeneradores y plantas de energía eólica han ido incorporando nuevas tecnologías y mejorando su eficiencia.



¿Le dice algo el nombre V164? ¿Cree que así se podría llamar un nuevo modelo de vehículo, un lubricante de última generación u otro producto de uso más o menos cotidiano? ¡Nada de eso! Se denomina así al enorme molino de energía eólica que se puso en marcha a comienzos de 2017 en el mar de Dinamarca. La torre de 220 metros de altura posee aspas de 38 toneladas y 80 metros de largo, logrando en su primera prueba producir 216.000 kWh en solo 24 horas. Un récord absoluto para un solo aerogenerador. Para ponerla en perspectiva, esa potencia diaria podría surtir de electricidad a una vivienda promedio durante más 66 años.

Sobre el Mar

El ejemplo anterior no es casual. Para solucionar los “problemas” de espacio e incrementar la energía generada, algunas plantas eólicas se están desarrollando directamente sobre el mar (offshore), donde los vientos alcanzan mayores velocidades y hay más terreno libre. Sin embargo, son muy caras de instalar y también de mantener.
Para adecuarse a las condiciones del océano, palas como la V164 son muy ligeras, incorporan piezas muy flexibles y pueden “plegarse” a la misma dirección del viento cuando éste sopla demasiado fuerte, reduciendo su resistencia al aire, para evitar que pueda dañar los molinos.

Según el Consejo Global de Energía Eólica, China continúa liderando la tecnología offshore, a pesar de la desaceleración del crecimiento de la demanda de electricidad. Le siguen Estados Unidos, Alemania, India y Brasil. “La multiplicación de las instalaciones se ha visto acompañada por la reducción de los costos, especialmente en el caso de la energía eólica marina”, asegura su último informe de 2017.

El documento también revela que, en los últimos años, “una buena proporción de las reducciones de costos en la energía eólica ha sido atribuible a la innovación en el diseño de las turbinas, las estructuras de las torres, el nuevo tipo de construcción y la agilización de las cadenas de suministro para parques eólicos”.

El Consejo destaca el desarrollo del proyecto público-privado de innovación eólica offshore “Innwind”, financiado por la Unión Europea, que finalizará en los próximos meses. Como resultados tangibles de la iniciativa se esperan mejoras en la aerodinámica del rotor, en las aspas y la creación de estructuras de soporte offshore, así como avances en el análisis de datos de perfil de viento y software de modelado.

El reporte del organismo también da cuenta que la tecnología horizontal de turbinas eólicas se sigue superando. “Los innovadores han mejorado la producción de los parques eólicos aumentando el tamaño de las aspas de las turbinas, en gran parte gracias a la aplicación de materiales avanzados. Buscando que éstas sean igual de fuertes pero mucho más ligeras, la mayoría de los fabricantes ha recurrido a las fibras de carbono especializadas. Se ha llegado a desarrollar tecnología de nanotubos de carbono para materiales compuestos con amplias aplicaciones, incluyendo el sector de energía eólica”, plantea.

Entre las nuevas tecnologías, el Consejo releva el desarrollo e implementación de los sensores LiDAR, especializados en medir con precisión el flujo del viento que se aproxima a una turbina, permitiendo que las aspas se ajusten para optimizar la captura de energía.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 149 (noviembre-diciembre 2017), páginas 106 a 107.