Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Insumo Latente

Insumo Latente

Eficiencia energética, fuente alternativa de abastecimiento.



Cuando en el país se ve día a día crecer los requerimientos energéticos de usuarios residenciales, industriales y comerciales, la opción por defecto es buscar nuevas formas de producir más energía. Y en eso se elaboran más proyectos, con la consecuente tramitación ambiental, eventual judicialización y retardo en la ejecución, en un escenario donde adquieren cada vez más protagonismo las energías renovables no convencionales.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte los expertos han puesto su mirada en otra fuente de abastecimiento, potencialmente auspiciosa y cuyo desarrollo aún está en fase inicial: la eficiencia energética (EE).

En líneas generales, la EE puede definirse como la reducción de los consumos energéticos de una instalación, mejorando los niveles estándar de confort interior. Juan Pablo Payero, Jefe de la Línea de Desarrollo Industria y Minería de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), y Julio Ovalle, profesional perteneciente a esta unidad, complementan señalando que la EE es básicamente la optimización de los procesos a través del desarrollo de la ingeniería: “Estas mejoras operacionales buscan reducir los costos, manteniendo o aumentando la producción, lo que permite tener una industria más eficiente y competitiva”.

Optimizar Procesos

Según los expertos, el sector industrial la ha aplicado en sus operaciones hace bastante tiempo, aunque de manera puntual o aislada cuando las operaciones lo han requerido.

Pero en la actualidad, añaden Payero y Ovalle, herramientas como la eficiencia energética y la inclusión de las energías renovables se han vuelto imprescindibles para hacer que los procesos sean sustentables. “Así, la inclusión de medidas energéticas que produzcan ahorros económicos y mitiguen las emisiones de CO2 hoy son cruciales para mantener la competitividad de las empresas frente a mercados internacionales cada vez más exigentes y responsables con el medio ambiente”, enfatizan.

En esa dirección, la EE supone “la inclusión de medidas de ahorro energético con una visión de gestión energética de los procesos, que permita mantener un consumo óptimo de los recursos disponibles y así evitar los derroches innecesarios de energía y dinero, dentro del ciclo de vida de las operaciones”.

La eficiencia energética se ha desarrollado de forma paulatina en las industrias chilenas, concretando su incorporación a los procesos –hasta ahora– por necesidad de optimizar producciones y en escenarios donde los costos de los insumos se incrementan o los recursos disponibles se agotan. “El cambio de conciencia empresarial debe ajustarse a las nuevas tendencias e incorporar la eficiencia energética a sus operaciones”, sostienen los especialistas.

A la fecha, los pioneros en la inclusión de la eficiencia energética han sido los sectores mineros, agroindustrial, celulosa y producción de papel. De esta forma, se han destacado las siguientes iniciativas: firma de convenio de cooperación en eficiencia energética entre el Consejo Minero y el Ministerio de Energía (2014); desarrollo de sistemas de gestión de la energía en empresas agroindustriales y de fabricación de papel, y convenios de producción limpia incluyendo la EE dentro de sus compromisos a cumplir.    

Instrumentos de Apoyo

La Agencia Chilena de Eficiencia Energética provee apoyo a la ejecución de proyectos de EE a través de su área de Industria y Minería. En 2017, está promoviendo su inclusión a través de tres concursos: “Implementación de proyectos piloto mediante modelo ESCO (Energy Service Companies)”, “Factibilidad de cogeneración en la industria” y “Anteproyectos de inversión en eficiencia energética”. “Todos ellos implican cofinanciamientos entregados con la finalidad de promover el desarrollo de ingeniería básica e implementación de proyectos de eficiencia energética que tengan potencial de ahorro de energía en la industria”, explican Payero y Ovalle.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 147, julio-agosto 2017, páginas 18 a 21.