Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Financiamiento Verde

Financiamiento Verde

Los bonos y bancos verdes están impulsando proyectos sustentables.



El Mar del Norte, circundado por las costas de Reino Unido, Alemania, Noruega, Holanda y Bélgica, Dinamarca y Suecia, hoy luce diferente. Numerosos parques eólicos offshore –o construidos sobre el lecho marino frente a las costas– surgen en el horizonte, adornando la faz de Europa y reafirmando su rol de liderazgo en el avance hacia el desarrollo limpio.

No obstante, para hacer posible este impulso a la generación renovable, fue necesario algo más que cuantiosas inversiones, proyectos innovadores o gestión eficiente del Estado.

Muchos de ellos obtuvieron recursos a través de los llamados "bonos verdes", un mecanismo para canalizar financiamiento a bajo costo para energías limpias y otros tipos de proyectos orientados a la sustentabilidad. Técnicamente, se trata de instrumentos de deuda, al igual a los bonos normales o convencionales, pero con la diferencia de que su propósito es financiar iniciativas consideradas "verdes", entre las que se encuentran, proyectos de generación de energía con fuentes renovables (eólica, solar, etc.), tratamiento de aguas residuales y lodos, eficiencia energética y transporte limpio.

"Hoy en día, ya no es necesaria la participación del Estado, el que solo actúa como regulador. La nueva irrupción de diversos fondos de inversiones destinados a este tipo de proyectos, da cuenta de ello. Al año pasado, solo el mercado de los bonos verdes, había alcanzado los 380 billones de dólares", comenta Arturo Brandt, abogado experto en medio ambiente y mercado del carbono.

Bonos en Expansión

Philip Hardwick es un reconocido experto en financiación climática, que ha desarrollado parte de su carrera profesional en reconocidos bancos europeos. Hoy se desempeña como Managing Director de HCBL, consultora británica especializada en la materia. Recientemente, estuvo en Chile para participar en un seminario de la Sofofa y sostener encuentros con líderes de gremios industriales y de la producción, con quienes compartió sus conocimientos y experiencia sobre el tema. Allí pudo constatar el interés por el desarrollo de este tipo de proyectos.

El consultor internacional indica que el primer bono verde fue emitido en 2007 y que en los primeros 10 años su incremento fue casi nulo. Sin embargo, en 2017 los bonos verdes experimentaron un crecimiento explosivo, especialmente en Europa.

A su juicio, esta expansión ha sido impulsada por el sector privado. "Lo que está empujando el mercado no son las políticas públicas, sino el contexto general. Por una parte, la tecnología ha avanzado de tal manera que eso está impactando en los precios y por ende el financiamiento de proyectos verdes se está transformando en un buen negocio", afirma.

Añade que en el último tiempo ha habido una desviación de flujo de capitales hacia proyectos verdes: "Así, los fondos de inversión han desviado su mirada desde combustibles fósiles, como petróleo, carbón y diésel, hacia proyectos verdes, lo cual genera y explica el interés en la inversión".

Bancos Verdes

Los bonos verdes, aunque están levantando el vuelo, no son la única vía de financiamiento para los proyectos de desarrollo limpio. Además, en la actualidad existen los "bancos verdes", instituciones bancarias similares a las tradicionales, pero con la característica principal de que prestan dinero para financiar iniciativas de inversión orientadas a la sustentabilidad.

El primer banco verde se fundó en Inglaterra, como una entidad estatal durante la administración del ex Primer Ministro David Cameron. Posteriormente, fue adquirido por el banco australiano Macquarie. "La prueba de que esto funciona es que un banco privado lo compró. Si no, no hubiera sucedido", plantea Hardwick.

Actualmente, hay bancos verdes en China, Suecia y Estados Unidos.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 152 (mayo-junio 2018), páginas 50 a 52.