Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

 Al Calor de la Savia

Al Calor de la Savia

El uso de calderas a biomasa trae diversos beneficios en sustentabilidad.



La generación de calor es un insumo clave para numerosos procesos industriales. Ámbito en que las calderas juegan un rol protagónico. Estos dispositivos consisten en recipientes metálicos, cerrados y destinados a producir vapor o calentar agua, mediante la acción del calor a una temperatura superior a la del ambiente y presión mayor que la atmosférica.

Hoy, cuando la producción masiva es más exigente, se requiere contar con equipos cada vez más eficientes pero, a la vez, sustentables. En este último grupo se encuentran las  calderas a biomasa, que presentan beneficios diversos.

En opinión de Ivan Hildebrandt, gerente general de Hildebrandt y Asociados Arquitectos Ingenieros Consultores, una de las principales ventajas es su costo-eficiencia. “Estas calderas son altamente eficientes porque utilizan un combustible renovable y de bajo costo, como chips, pellets, cuescos, etc. Incluso en algunos procesos productivos estos combustibles pueden ser desechos de la misma producción, lo que aumenta aún más su eficiencia”, destaca.

Alta Disponibilidad

Asimismo, Hildebrandt señala un plus en términos de disponibilidad. Precisa que en zonas donde la biomasa se encuentra con mayor facilidad, su elección como combustible se vuelve una alternativa interesante gracias a su bajo costo de producción y extracción.

“Por ejemplo, en sectores aislados de zonas madereras la biomasa se puede obtener en las cercanías sin tener que traer combustibles fósiles desde mayores distancias, lo que lo hace muy atractivo desde el punto de vista operacional”, plantea. En cuanto a sustentabilidad, afirma que el uso de biomasa evita la quema de combustibles fósiles. Además, sus emisiones son extremadamente bajas. “El humo que emiten es prácticamente puro vapor de agua, lo que lo convierte en una alternativa altamente sustentable”, comenta.

Una visión similar comparte Carolina Pizarro, PhD. y directora de la carrera de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián (USS). A su juicio, el impacto ambiental positivo radica en que para la fabricación de los pellets,  (aglomerados de biomasa de pequeño tamaño) se utilizan desechos vegetales, como restos de maderas y residuos agroindustriales, permitiendo disminuir así el consumo de fósiles.

La académica subraya que, operacionalmente, los pellets poseen el doble del poder calorífico que la madera original, ya que en ese formato se encuentra concentrada y seca (10% humedad). “En general, se obtienen 4.700 kWh equivalentes de electricidad por tonelada de pellet, similar generación que requiere 450 m3 de gas natural”.

Por su parte, Khaled Dueik, gerente general de Dueik Equipos Térmicos, indica que para muchas empresas hoy resulta muy atractivo el uso de la biomasa para combustible de calderas, desde un punto de vista económico, “por el precio al que pueden adquirirla o bien porque la obtienen como un residuo de sus procesos”.

Manejo del Combustible

El especialista agrega que lo más importante en el desarrollo de un proyecto que incluya utilización de biomasa es el manejo del recurso, orientado a conservar su calidad como combustible.

Lea este artículo completo en InduAmbiente N° 146 (mayo-junio 2017), páginas 80 a 82.