Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

A la Caza de los Mastodontes

A la Caza de los Mastodontes

Cómo reducir la contaminación de los buques de carga a nivel internacional.



¿Qué sería de nosotros sin el comercio marítimo? Por ejemplo, tendríamos un casi nulo acceso a vehículos, aparatos celulares e innumerables productos importados que contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida. ¡Inimaginable! Y no estamos exagerando, ya que el transporte de carga vía buques representa más del 80% del comercio de mercancías en todo el mundo.

Así lo han revelado los últimos informes de la Conferencia de las Naciones Unidos sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, en su sigla en inglés), que en su reporte 2017 informó que el comercio marítimo creció un 2.6% en 2016, alcanzando las 10.300 millones de toneladas.

Aunque tan relevante aporte al desarrollo de la humanidad no es "gratis". Los buques cargueros generan todo tipo de residuos, que muchas veces son descargados en el mar, y se les conoce como "los mastodontes de las emisiones contaminantes" por los altos volúmenes de material particulado y gases que produce su operación. Según la Organización Marítima Internacional (OMI), estas naves emiten unas 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, bastante más que las cerca de 780 millones de la industria de la aviación, con lo que actualmente son responsables de alrededor del 2,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

En Europa en particular, organizaciones ecologistas y científicas han medido las emisiones atmosféricas procedentes de buques de carga y cruceros en el Estrecho de Gibraltar y Barcelona, encontrando niveles de contaminación hasta 70 veces mayores que las de las ciudades. Otro dato alarmante de la Comisión Europea estima que cada año unos 50.000 europeos mueren prematuramente a causa de la contaminación del aire causada por estas embarcaciones, en especial por causa del material particulado, azufre, óxidos de nitrógeno y ozono troposférico.

Tan negativo impacto resulta lógico si se considera que la industria de carga marítima utiliza principalmente el llamado combustible búnker, un tipo de fueloil (derivado del petróleo) que es muy contaminante por sus altos niveles de azufre.

Medidas de Control

A través de diversas regulaciones, medidas y cambios tecnológicos se está intentando reducir las emisiones contaminantes de los buques de carga. En concreto, la Organización Marítima Internacional acordó en 2016 disminuir las emisiones de dióxido de azufre para el 2020.

La OMI también ha liderado el establecimiento, la implementación y las actualizaciones del Convenio Internacional para la Prevención de la Contaminación de los Buques (Marpol, por su sigla en inglés). De hecho, en marzo último entraron en vigencia las últimas enmiendas del acuerdo, que en materia de emisiones obligarán a los buques, desde el 1 de enero de 2019, a recopilar datos sobre su consumo de fueloil para mejorar la eficiencia energética del transporte marítimo.

También está en curso una hoja de ruta fijada por la OMI hasta 2023 para la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero procedentes de los buques.

Haciendo un recuento, en 2005 entró en vigor el Anexo VI del Convenio Marpol, en el que se establecen las reglas para prevenir la contaminación atmosférica de los buques. Las exigencias se actualizaron en 2010 y en 2011 se adoptaron una serie de medidas técnicas y operacionales en materia energética de carácter obligatorio para los buques nuevos, así como otras de tipo operacional para reducir las emisiones de CO2 procedentes del transporte marítimo internacional. Estas últimas deben cumplirse desde 2013.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 152 (mayo-junio 2018), páginas 92 a 95.