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Tan valiosa, tan escasa
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Frente a la escasez del agua, el sector minero apuesta por un uso cada vez más eficiente del recurso hídrico y el trabajo integrado con otros rubros productivos.
Revista Nº 91 marzo-abril 2008
La prolongada sequía que afecta a gran parte del territorio nacional no debiera convertirse, necesariamente, en una sequía de ideas para enfrentarla. Así lo ha entendido el sector minero, que anticipándose a esta situación lleva casi una década trabajando para optimizar el uso del agua en sus operaciones.
Actualmente se pueden apreciar los resultados de una serie de medidas tecnológicas y de gestión implementadas por las compañías a partir de entonces, que les han permitido aumentar significativamente la eficiencia en el uso de los recursos hídricos.
“Hoy en día la recirculación de agua se realiza en torno a índices superiores al 80%”, afirma con satisfacción Rodolfo Camacho, Presidente de la Comisión de Recursos Hídricos de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) y del Consejo Minero, entidades que hace dos años decidieron unir fuerzas para enfrentar el problema. Este índice es, según destaca el representante gremial, sólo uno de los logros alcanzados por las compañías en el mejor aprovechamiento del vital elemento.
Sin embargo, Camacho asegura que no basta sólo con que los privados hagan su parte, sino que es necesario realizar un trabajo integrado con todos los sectores involucrados, bajo la conducción de la Dirección General de Aguas (DGA), entidad dependiente del Ministerio de Obras Públicas.
“Cualquier solución de largo plazo también tiene que involucrar a la totalidad de los actores, es decir, a la agricultura y a la industria sanitaria. El tema de la escasez de recursos hídricos no es un problema exclusivo de la industria minera”, sostiene.
Menor Consumo
El representante minero agrega que esto debe hacerse sobre la base de información cierta y no de mitos que pudieran desorientar a la opinión pública, “porque está puesta la imagen de que la industria minera es la depredadora de los recursos hídricos y la verdad es que no es así”.
Y esta afirmación no es sólo una defensa corporativa sino una realidad apoyada por estadísticas. Entre 2006 y 2007 se realizó un estudio encargado por la DGA titulado “Estimaciones de demandas de agua y previsiones futuras”, con el propósito de tener un panorama general de cuánta agua se usaba a lo largo del territorio nacional y quiénes la estaban usando, además de obtener aproximaciones sobre cuáles sectores eran los grandes consumidores.
Los resultados, que se darán a conocer oficialmente durante el primer semestre de 2008, arrojaron que la minería en conjunto consume sólo el 4% del total de recursos hídricos a nivel nacional, contra el 6% de las empresas sanitarias, el 12% del sector industrial y el 78% de la agricultura.
“Es una cifra que a mucha gente le cuesta aceptar. Lo que sucede es que la industria minera genera muchos ingresos, da empleo y eso la pone en un foco de atención permanente por lo que se tiende a suponer que debe tener un gran consumo de agua”, sostiene Camacho. Y añade: “Sin embargo, las personas están comenzando a entender que las mineras podrían empezar a usar sólo agua de mar en sus procesos, y las ciudades y la agricultura de todos modos se quedarían sin agua”.
Posteriormente se elaboró otra medición, fruto de una iniciativa compartida de los ministerios de Obras Públicas y Minería, junto con la Sonami y el Consejo Minero, con el fin de acotar la situación sólo a este sector de la economía. El sondeo abarcó las operaciones realizadas entre mediados de 2005 y durante 2006 entre las regiones XV (Arica y Parinacota) y VI (del Libertador General Bernardo O’Higgins), zona en la que se concentra el 95% de la actividad.
El estudio indicó que la minería en Chile consume en conjunto aproximadamente 12,5 metros cúbicos por segundo (m3/s), es decir, la mitad del caudal del canal San Carlos que puede llevar hasta 25 m3/s de agua.
Sobre la base de la información constatada, Pedro Rivera, Jefe del Departamento de Estudios y Planificación de la DGA, respalda a Camacho sosteniendo que “la minería nunca ha sido el principal usuario del agua aquí en Chile ni en el resto del mundo. A nivel mundial, el sector que más consume es el agropecuario, lo que es bastante parecido a lo que sucede en nuestro país”.
La medición aportó otros datos relevantes como derechos de agua otorgados, cuántos de ellos están en posesión de la minería, índices de extracción del recurso hídrico y tasas unitarias de consumo. Este último indicador es uno de los más reveladores ya que entregó por primera vez información sobre la eficiencia de las compañías, a través de la medición de la cantidad de metros cúbicos que requiere cada una de ellas para procesar una tonelada de mineral.
Según destaca Rivera, los resultados “nos despejaron las grandes diferencias que existen entre una empresa y otra en cuanto a los procesos”. Aunque las cifras tampoco se han publicado oficialmente, el representante de Gobierno entrega algunos datos referentes a tasas unitarias de consumo.
Por ejemplo, se concluyó que en los procesos de concentración el consumo de agua oscila entre 0,26 m3 por tonelada, en el caso de Los Pelambres (Antofagasta Minerals), y 2 m3 por tonelada, que requiere la División Salvador de Codelco.
Por otra parte, en operaciones de hidrometalurgia las cifras son menores, variando entre 0,08 m3 por tonelada, que consumen Doña Inés de Collahuasi (Anglo American–Xstrata Copper) y la División Los Bronces de Anglo American, y 0,19 m3 por tonelada, que registra la División Salvador de Codelco.
Medidas Eficientes
En 2000 se firmó un Acuerdo Marco de Producción Limpia entre organismos públicos competentes en temas de minería y medio ambiente y el Consejo Minero, entidad que agrupa a las grandes compañías del sector. Los adherentes a esta iniciativa se comprometieron, entre otros aspectos, a optimizar el aprovechamiento del agua.
Rodolfo Camacho explica que desde entonces las empresas han implementado programas de mejoramiento continuo que les han permitido alcanzar metas de eficiencia en el uso del recurso hídrico. De esta manera, agrega, hoy se puede apreciar por ejemplo que en la producción de cobre los consumos del vital elemento bajaron de 14 a 11 m3/s.
“Es decir, produciendo prácticamente el doble de cobre estamos consumiendo alrededor de un 30% ó 35% menos de agua que hace 8 años, lo que es un resultado espectacular”, afirma.
Sin embargo, admite que siempre quedan cosas por mejorar y que los nuevos proyectos mineros están incorporando tecnologías de vanguardia en los procesos con el fin de aprovechar mejor el recurso hídrico.
Camacho concluye: “Estamos en un nivel de eficiencia que incluso es motivo de constantes visitas por parte de compañías que operan en otras partes del mundo”.
A continuación se describen algunos ejemplos de las medidas adoptadas por tres compañías para optimizar sus consumos de agua.
Xstrata Copper: Agua fresca como última opción
La compañía mide su desempeño en este ámbito por medio de indicadores específicos como el uso de agua fresca, los cuales divulga públicamente.
Además, Xstrata Copper exige a todas sus operaciones implementar planes de conservación del recurso hídrico. “Nuestro fin es asegurar que en las zonas áridas se utilice agua fresca como la última opción y que se emplee agua reciclada cada vez que sea posible. En 2006, el uso de agua reciclada en las operaciones de Xstrata, sin incluir aquellas desarrolladas antiguamente por Falconbridge, experimentó un aumento del 2 (actualmente se emplean 101.300 megalitros), y continuamos implementando iniciativas para mejorar esta cifra”, señala Emily Russell, Gerente de Comunicaciones Corporativas de la minera.
Los planes de eficiencia varían de acuerdo al tipo de operación y a su ubicación geográfica. Por ejemplo, en Lomas Bayas (III Región) se pondrán en marcha dos proyectos para aumentar el uso de agua reciclada. Uno de ellos contempla la instalación de pelotas cobertoras sobre las siete piscinas existentes en la faena para disminuir la tasa de evaporación de agua en unos 10 litros-m2/día. Se implementará en julio de 2009 y la inversión aproximada es de 2 millones de dólares. La otra iniciativa consiste en el riego de caminos mina con bischosfita, compuesto químico que actúa como estabilizador de polvo, con el fin de mitigar las partículas que emanan del suelo. A pesar de que esto conlleva mayores costos operacionales podría reducir el consumo hídrico en 7.800 metros cúbicos por año.
Por otra parte, la compañía minera Collahuasi -de la que Xstrata comparte propiedad junto con Anglo American- durante los últimos años ha implementado una serie de medidas para reducir el uso de agua fresca, con el fin de disponer de recursos hídricos para futuras expansiones. A fines de 2006, logró una disminución de 14% en el consumo hídrico de la planta concentradora, pasando de 0,72 a 0,62 m3 por tonelada de cobre tratada. “Esto fue posible gracias al mejoramiento en la tasa de recuperación de agua desde los espesadores, utilizados en el proceso de concentración, y desde los tranques de relaves”, explica Emily Russell.
Añade que Collahuasi posee otros proyectos en etapa de implementación o de análisis, que apuntan a reducir el consumo de agua fresca en la planta concentradora a 0,52 m3 por tonelada tratada. Dentro de estas iniciativas figuran: el uso de espesadores de gran diámetro, el uso de espesadores de cono profundo y el depósito de relaves en pasta, para lo cual está en desarrollo una planta piloto.
La desalinización también es una opción válida para Xstrata. En el estudio de factibilidad de su proyecto de cobre El Morro (III Región), se considera la construcción de una planta purificadora de agua de mar, “como también se está considerando esta alternativa para elevar la producción de Collahuasi a 1 millón de toneladas por año”, concluye Emily Russell.
Anglo American: Avanzó en recirculación
Marcelo Esquivel, Gerente de Asuntos Externos de Anglo American, afirma que desde 2004 la compañía está trabajando para optimizar el uso del agua fresca y de energía y reducir las emisiones de CO2 por unidad de producto, a través de su Programa de Eficiencia Energética. Según explica, la meta es reducir en un 15% el consumo hídrico al 2014.
El uso del agua “es constantemente monitoreado a fin de detectar sus orígenes y oportunidades de mejora”, sostiene. Y agrega que actualmente se recirculan 3.153.600 m3 de agua al año (100 lts./seg), trasladándola desde el tranque de relave Tórtolas, en el sector de Colina, hacia la mina Los Bronces, ubicada a 3.500 metros de altura en el sector cordillerano de la Región Metropolitana. Mientras, en la División Chagres (V Región) también se está implementando un proyecto de recirculación que contempla la construcción de un nuevo mineroducto y nuevas instalaciones de bombeo.
“En el Proyecto Desarrollo Los Bronces, la tecnología que se incorporará permitirá reducir en un 40% el consumo específico de agua para producir una tonelada de cobre, optimizar el uso de la energía y minimizar las emisiones”, detalla Esquivel.
Barrick: Enfasis en calidad y seguridad
Rodrigo Rivas, Gerente de Asuntos Corporativos de Barrick, indica: “Estamos conscientes de que la disponibilidad y gestión del agua es un asunto absolutamente central en el mundo de hoy y que la minería moderna y responsable sólo puede desarrollarse considerando eso”.
Señala como ejemplo la experiencia en la mina de cobre Zaldívar, ubicada en pleno desierto de Atacama, donde las medidas de eficiencia han dado resultados significativos. “Toda la operación en el área húmeda (SX, EW, pilas de lixiviación) se realiza en circuito cerrado, lo que optimiza al máximo el uso del agua”, dice. Agrega que para optimizar la recuperación del vital elemento en el tranque de relaves se mantiene un adecuado control operacional de la laguna, lo que minimiza la evaporación y aumenta el retorno del recurso al proceso productivo.
Por otra parte, Rivas subraya que la gestión responsable del recurso hídrico también se concentra en la calidad. Así, para prevenir una eventual contaminación del agua fresca que está en contacto con el proceso productivo se construyen canales de contorno arriba de las obras mineras (pilas, tranque de relaves o botaderos), que las separan y conducen a zonas más abajo del proceso y de las instalaciones.
Además, Barrick está desarrollando monitoreos participativos, es decir, programas en que actúan directamente representantes elegidos por las comunidades, quienes tras ser capacitados se encargan de recoger personalmente las muestras de agua desde sus fuentes de origen y llevarlas a laboratorios independientes debidamente certificados.
En Pascua Lama, señala el Gerente de Asuntos Corporativos, habrá 34 estaciones de monitoreo, de las cuales 30 serán automatizadas y proporcionarán datos en tiempo real y de fácil acceso para las autoridades y la comunidad en general. Todos estos puntos de verificación serán controlados regularmente para asegurar el cumplimiento con estrictas normas de calidad del agua en conformidad con la Resolución de Calificación Ambiental que aprobó el proyecto.
Integración Necesaria
Pedro Rivera, representante de la DGA, comprende que la escasez del recurso hídrico es hoy un fenómeno a escala global y que, por lo tanto, es preciso enfrentarlo con estrategias que garanticen la disponibilidad a todos los usuarios en el largo plazo.
Así propone: “Frente a la ineficiencia, escasez y poca integración que nos caracteriza hoy, debemos responder a los desafíos del país con un modelo de asociación público-privada y, en segundo lugar, implementar tecnología disponible en el mundo que permita avanzar hacia la eficiencia multisectorial en el uso del agua”.
Con el propósito de lograr esto último y dar un vistazo a la realidad de otros países fue que la DGA, el Consejo Minero, la Sonami y la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (CORPROA), entre otras entidades, organizaron viajes a Estados Unidos, Israel y España entre 2006 y 2007.
Rivera explica que esas experiencias les mostraron que el enfoque de la solución debe girar en torno a la asociación público-privada y a una mirada conjunta del problema, no a un simple modelo de orden y administración del recurso como se hizo en el pasado.
No obstante, el directivo de la DGA también advierte que esta opción tiene sus bemoles, ya que involucra intereses colectivos y, por ende, puede despertar eventuales suspicacias entre los comensales que deben repartirse la misma torta. En ese sentido, señala que esta mirada integradora requiere que todas las partes estén dispuestas a ceder un poco a favor del bien común.
Añade que en estos momentos es complejo plantear una nueva institucionalidad del agua, ya que en Chile este recurso está en manos de los usuarios y que el rol del Estado se orienta a aplicar instrumentos de gestión para apoyar las decisiones que se adopten en cuanto al desarrollo de los recursos hídricos y su explotación. No obstante, señala que la DGA está trabajando con la Fundación Chile en la exploración de un nuevo modelo de negocios para la gestión del recurso hídrico.
Trasladar Aguas
A partir de las observaciones realizadas en otros países surgieron ideas actualmente en discusión, tales como la opción de trasladar recursos hídricos desde la desembocadura de ríos del sur hacia el norte del país, sin afectar los derechos de agua ya otorgados. Pedro Rivera afirma que la DGA en estos momentos tiene la asesoría de una empresa francesa que cuenta con tecnología para mover grandes cantidades de petróleo por vía marítima para hacer una evaluación preliminar respecto de esta iniciativa.
Otra alternativa para enfrentar el desabastecimiento es la importación de aguas extraterritoriales desde Bolivia o Argentina ya que, según estudios realizados, ambas naciones tendrán superávit del recurso durante las próximas décadas.
Al respecto, Rodolfo Camacho afirma que “traer agua desde otro país o del sur se puede hacer implementando un modelo económico”. Añade, sin embargo, que hay que tener presente consideraciones geopolíticas, estratégicas, económicas y energéticas, “de manera de llegar a una combinación con la mejor relación costo-beneficio y sobre la base de información cierta”.
El representante gremial sugiere otra eventual medida para afrontar la escasez: el almacenamiento del agua que dejan las crecidas de los ríos del norte luego de las lluvias, aprovechando estas reservas antes de que evaporen o se vayan al mar. Ello, mediante la construcción de zanjas de infiltración, por medio de las cuales se podría almacenar el recurso en grandes pozos subterráneos.
Agrega que la mayor preocupación de la minería en estos momentos es saber de dónde va a obtener el agua para los nuevos proyectos. Por eso, añade que su gremio espera que la discusión que se está dando avance con rapidez y pueda generar como resultado las políticas públicas y planes de acción por parte de privados necesarios para que todos los sectores económicos puedan seguir avanzando en su desarrollo.
Estrategias Regionales
Pedro Rivera comenta que en la actualidad se realizan estudios en acuíferos del norte del país, algunos de los cuales están orientados a conocer la condición de aquellos depósitos subterráneos que por su alta demanda han sido sobreexplotados, como los de Copiapó y Azapa. Otros sondeos, en tanto, apuntan a evaluar reservas que hoy presentan problemas ambientales no previstos cuando comenzaron a explotarse, 20 años atrás.
Asimismo, el representante de la DGA reconoce que la problemática tiene matices diferentes entre una zona y otra del territorio nacional y que por eso están empezando a desarrollarse estrategias regionales para enfrentarla. Fue así como en 2007 nació la Mesa del Agua, instancia público-privada creada para revertir la escasez del recurso hídrico en la Región de Atacama, la más devastada por la sequía. Esta iniciativa se ha ido replicando en otras regiones del país.
El Gerente General de la CORPROA, e integrante de la Mesa del Agua de Atacama, Leonardo Troncoso, afirma que “este es un asunto que involucra a toda la región, no sólo a la minería. Cabe recordar que ésta no posee mas allá de un 15% de los derechos de agua en la III Región, aunque sí los usa en forma permanente”.
Troncoso manifiesta su inquietud por la situación que atraviesa en particular el valle de Copiapó, en el que según un estudio de la consultora Golder Associates -encargado por el sector privado regional- sufre un desbalance de 56 millones de m3 al año.
“La DGA indica que en la actualidad se están sacando 5.500 litros por segundo en circunstancias de que no debieran ser más de 4.000. Esto se debe a un incremento de la actividad agrícola y minera en los últimos años y a un otorgamiento excesivo de derechos por parte de la DGA. Este es el tema que hay que revisar y tomar decisiones en el sentido de que ningún proyecto debiera dejar de hacerse por falta de agua”, sostiene.
Añade que el Estado cuenta con los recursos necesarios para invertir estratégicamente en las regiones y que las empresas están dispuestas a viabilizar sus proyectos para contribuir a enfrentar la escasa disponibilidad de agua.
La Onerosa Desalinización
Como una alternativa para la escasez de agua en las operaciones mineras ha surgido en los últimos años la desalinización del agua de mar. BHP Billiton implementó en 2006 un sistema con este propósito en la mina Escondida, como también Antofagasta Minerals tiene contemplada esta opción para su proyecto Esperanza, que entrará en operaciones en 2010.
Sin embargo, es una solución que está siendo considerada con prudencia por los usuarios de la minería debido a sus elevados costos operacionales, principalmente, energía eléctrica para bombear el vital elemento.
Emily Russell, de Xstrata Copper, estima que “la desalinización es una opción digna de análisis como solución alternativa en zonas en situación de escasez de agua, a pesar de los altos costos que involucra en materia de construcción y operación, especialmente cuando un yacimiento se encuentra a gran altura, como es el caso de nuestro proyecto El Morro y de Collahuasi”.
Por su parte, Rodrigo Rivas, de Barrick, considera esta solución, “en principio, una buena tecnología, pero de momento sólo para eventuales operaciones a baja altura y cercanas a la costa. Ese no es el caso de Barrick, por lo cual no es un tema que nos hayamos planteado todavía”.
En tanto, Marcelo Esquivel, de Anglo American, señala que la desalinización “es una alternativa que amerita ser estudiada detalladamente para ver la factibilidad de ser aplicada”. |
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