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Buscando la receta
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Buscando la receta
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En España, un trabajo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fue el primero que dio la alerta en 2005. Se hizo un rastreo a lo largo de 18 puntos del río Ebro y en todos se hallaron residuos de medicamentos, con los mayores niveles en varios sectores de la provincia de Zaragoza y en Navarra. Entre los principales remedios que se detectaron destacan dos reguladores del colesterol, el ácido clofíbrico y el gemfibrozil; los analgésicos naproxeno y diclofenaco, así como ibuprofeno, carbamezapina y atenolol.

En Italia, una investigación del Instituto Mario Negri encontró en el río Po cantidades inesperadas de cocaína: el caudal del río transporta diariamente el equivalente a cuatro kilógramos diarios de esta droga, lo que supone 1.460 kilogramos anuales. Este dato reveló un consumo en la población muy por encima de las estimaciones oficiales.

Más allá de esa evidencia, hasta el momento no hay demasiada información al respecto, aunque cada día los expertos se convencen más de que no todos los fármacos se eliminan de manera total de las aguas residuales por medio de los tratamientos convencionales realizados en las respectivas plantas de depuración de aguas servidas, existiendo además pruebas de que muchas de estas sustancias se biodegradan poco o nada en el medio ambiente.

Dentro de las instalaciones de saneamiento de aguas los medicamentos pueden degradarse y mineralizarse rápidamente, o bien permanecer invariables. Los compuestos hidrofílicos resistentes a la degradación se mantienen disueltos en la fase acuosa o se adsorben en los lodos.

Diversos análisis indican que en los tratamientos primarios se pueden eliminar por adsorción a partículas algunos compuestos como estradiol y agentes perfumantes, mientras que otros permanecen en la fase acuosa, como ibuprofeno, naproxeno, sulfametoxazol e iopromida.

A través de tratamientos biológicos se han logrado eliminar entre el 30 y 75% de fármacos como antiinflamatorios y antibióticos. Otros estudios, en tanto, han demostrado que las plantas de tratamiento que funcionan con altas edades de lodo muestran concentraciones inferiores de analgésicos y antilipemiantes en sus efluentes en comparación con los recintos que operan con bajas edades de lodo.

Más Antecedentes

Esos datos concuerdan con los obtenidos en otras investigaciones:

•    El bezafibrato (entre 10 y 97%) y el ibuprofeno (12 a 86%) se eliminan parcialmente en las plantas, con rendimientos claramente dependientes de la edad del lodo. Ensayos a escala de laboratorio empleando reactores SBR han demostrado que con tiempos de retención superiores a 4 días se observa una reducción de más del 90% de ibuprofeno y bezafibrato.

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Para el caso del diclofenaco, la reducción es independiente de la edad del lodo.

•    La carbamacepina no se elimina de forma significativa en su paso por las PTAS.

•   
De los 4 analgésicos de mayor uso (paracetamol, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno y diclofenaco), los tres primeros se degradan con facilidad en las plantas y sólo el diclofenaco tiene bajos rendimientos de eliminación.

Más evidencias indican que, entre el grupo de los antibióticos, las penicilinas se hidrolizan sin problemas en el agua y las tetraciclinas precipitan fácilmente con cationes como el calcio, acumulándose en los lodos. La mayor parte de estas sustancias no se degradan totalmente en las PTAS, por lo que acaban en las aguas superficiales y subterráneas.

 
 
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