Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Consumo Eficiente

Consumo Eficiente

Cómo controlar el consumo energético en alojamientos turísticos.

Contar con una adecuada y oportuna información puede ser decisivo para que una empresa “flote” y sea sustentable en el tiempo. Más aún en sectores como el turismo, que presenta alta variabilidad de ingresos por factores estacionales, principalmente.

¿Qué necesitan saber los emprendedores turísticos? Por ejemplo, si su servicio es ofrecer alojamientos, es muy importante que conozcan el consumo energético de tales instalaciones y de su equipamiento, así como las soluciones de gestión y tecnológicas disponibles para tener este ítem bajo control.

Muchos de esos antecedentes se pueden encontrar en la “Guía Interactiva de Buenas Prácticas para Mejorar la Sustentabilidad de Alojamientos Turísticos”, desarrollada para el Programa de Innovación en Turismo Sustentable que hace unos años impulsaron entidades como la Subsecretaría de Turismo.

En lo relativo al uso de la energía, el documento entrega contenido relevante respecto a los sistemas de iluminación y televisores presentes en las habitaciones. A continuación, detallamos sus principales aportes:

Sistemas de Iluminación

Un alojamiento turístico que no aplica buenas prácticas para reducir la cantidad de energía que necesita para iluminar sus ambientes puede fácilmente incrementar en 500% el costo de operación de sus sistemas de iluminación. Los problemas más comunes relacionados con este tema en habitaciones de huéspedes son:

- El uso de lámparas incandescentes y halógenas, las cuales son extremadamente ineficientes: convierten la mayor parte de la energía que consumen en calor en vez de luz.
- El uso de luminarias ineficientes que desperdician gran parte de la luz producida por las lámparas. En los casos más extremos, menos de 10% de la luz que emiten logra salir de ellas. El resto queda atrapado en el cuerpo de las luminarias y no contribuye nada a la iluminación de los ambientes donde están ubicadas. Tal falta de eficiencia se debe generalmente al diseño errado de estos sistemas, al uso de lámparas que no son adecuadas al diseño, y a la acumulación de suciedad sobre la superficie de las lámparas, pantallas o reflectores de las luminarias.

Recomendaciones al respecto:

1. Evitar el uso de lámparas incandescentes o halógenas, utilizando tubos fluorescentes, lámparas fluorescentes compactas –también conocidas como ampolletas ahorradoras– y LEDs. Su empleo ofrece las siguientes dos ventajas en comparación con las lámparas incandescentes y halógenas:
- Producen más luz (o lúmenes) por cada Watt de potencia que absorben. Por ejemplo, para una misma potencia, una lámpara fluorescente compacta genera cinco veces más luz que una lámpara incandescente, mientras que un tubo fluorescente o un LED produce siete veces más luz que la misma lámpara.
- Tienen una mayor vida útil. Por ejemplo, una lámpara instalada en una luminaria que opera 12 horas por día durante todo el año durará aproximadamente 3 meses si es incandescente, 5 meses si es halógena, 16 meses si es fluorescente compacta, 3.5 años si es un tubo fluorescente, y 6.5 años si es LED.

2. Usar luminarias eficientes que permiten que la mayor parte de la luz generada por las lámparas salga y se aproveche en el ambiente que se desea iluminar. Para eso hay que evitar usar luminarias con pantallas opacas o poco traslucidas que encierran total o casi totalmente las lámparas; y evitar el empleo de pantallas opacas con un color interior oscuro que no refleja la luz incidente.

Lea este artículo completo en InduAmbiente n° 152 (mayo-junio 2018), páginas 96-97.